martes, 21 de octubre de 2014

LA VERDADERA POBREZA

Si bien es cierto que la pobreza existe en todo el mundo y que la mayoría de los recursos y bienes materiales está en manos del 1% de la población del planeta, existen otros tipos de pobreza que ni con riquezas materiales podríamos saciar.
 
Efectivamente, hay pobreza material y pobreza espiritual. La pobreza material tal vez sea una consecuencia de la pobreza espiritual de donde surgen todas las pobrezas y miserias humanas que pueden existir en el mundo.
 
La pobreza espiritual está relacionada con la codicia, la avaricia, la falta de caridad, de empatía, de amor, de lealtad y de muchas cosas más hacia uno mismo y hacia el semejante. La pobreza espiritual es muy difícil de saciar y de satisfacer, porque para hacerlo, las personas tienen que adoptar una doctrina, una disciplina, una filosofía y una sabiduría de vida.
 
Justamente, este tipo de disciplina espiritual es la que escasea en el mundo en estos momentos. La era moderna nos impulsa a no creer en nada más que en nosotros mismos. La sectas en que se saquean los bolsillos de las personas y en el que se les insertan ideas erróneas sobre la espiritualidad, abundan por donde quiera. Prometen saciar la sed de salud, amor y perdón, pero no contribuyen en lo más mínimo a forjar un poco de moral y ética en las personas que caen en sus trampas.
 
Lamentablemente, cada día es más frecuente encontrarme con personas que no creen o que dejaron de creer en un Ser Todopoderoso, hay otras que comúnmente le echan la “culpa” a la vida, a un Ser que le llaman “Dios”, y a no sé cuántas personas más, de todos sus problemas. Tal vez, esto sea porque se depositan las expectativas erróneas sobre ese ser todo poderoso y porque con el inmenso ego que tenemos, nos es muy difícil reconocer que somos seres imperfectos, que cometemos muchos errores a lo largo de la vida y que simplemente, en esta ocasión, también nos hemos equivocado. Sin embargo, al final de cuentas, no pasa nada, porque todo pasa y nada queda. O probablemente sí queda algo, la cicatriz de la caída, el recordatorio para no errar nuevamente. Más aún, nuestra naturaleza siempre testaruda, a veces nos puede hacer tropezar varias veces con la misma piedra, y todas estas cosas no son ocasionadas por ese Dios o por un Ser Superior, al contrario, son ocasionadas por uno mismo.
 
Pobreza, mucha pobreza espiritual es expresada hoy en día por medio de la indiferencia y del individualismo. La era de la autonomía completa, de sentir que nada ni nadie es necesario para que yo salga adelante y cumpla mis objetivos. Yo me vasto y me sobro. ¿No será por eso que al día de hoy las personas deprimidas y los suicidios están a la orden del día? Por creerse uno mismo el “Todopoderoso”.
 
Pobreza, la que existe en la gente que gasta su dinero en comprar muchas cosas de tendencia y de moda, para apantallar al grupo en el que supuestamente se “desenvuelve”. Pobreza la del hombre o mujer “popular” que cuando se le presenta un problema, nadie de sus devotos seguidores le tiende una mano. Pobreza, la del que se le hace lo mismo si el de a lado sufre o es feliz. Pobreza, la del que pone todo su empeño única y exclusivamente para saciar sus apetitos materiales. Pobreza, la del poco compartido. Pobreza, la del que piensa y cree firmemente que el amor no existe. Pobreza, la del que busca y utiliza a otros para alcanzar sus ambiciones. Pobreza, la del que para todo lo que le sale mal le “echa la culpa” a todos los demás, menos a él mismo. Pobreza, la del que aparenta… y así, hay mucha pobreza en el mundo. Y esta pobreza no es necesariamente material. Esta pobreza es espiritual.
 
Vamos a saciar esa pobreza espiritual conectando con nuestra verdadera naturaleza. Y para ello, podemos comenzar por ejemplo, recordando todos los atributos y cualidades que tiene un niño. Enlístalos y ahí encontrarás quién eres verdaderamente, a qué viniste al mundo y qué tienes que hacer aquí. Porque el niño es el que refleja al que verdaderamente lo creó, un ser más sabio que tú y que yo, llámalo Universo, Dios, Buda o lo que sea, pero ahí, en las cualidades del niño encontrarás tu verdadera esencia y recuperarás tu riqueza espiritual para convertirla en riqueza material para ti y los que te rodean.
Amor, luz y bendiciones.
No te olvides de visitar mi web Quantum Holística.
 

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