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Mostrando las entradas con la etiqueta silencio

LA HABITACIÓN DEL SILENCIO

Si puedes, trata de tener en tu apartamento una habitación, por pequeña que sea, reservada para el silencio. Escoge para las paredes bellos colores, claros y luminosos, pon algunos cuadros simbólicos o místicos y conságrala al Padre celestial, a la Madre divina, al Espíritu Santo, a los ángeles, a los arcángeles. No dejes entrar a nadie, y sólo entrad cuando te sientas capaz de hacer el silencio en ti para oír la voz del mundo divino. A medida que preparas esta habitación del silencio, esfuérzate por prepararla también dentro de ti, en tu alma, en tu corazón. De esta manera, un día, sea cual sea el sitio en el que te encuentres, incluso en medio de los tumultos, podrás entrar en tu habitación interior para encontrar en ella la paz y la luz.   Vivimos al mismo tiempo en los dos mundos: exterior e interior, visible e invisible, material y espiritual, y por eso es deseable tener esta habitación del silencio a la vez dentro de nosotros y fuera de nosotros, y mantenerla a resgu...

INTROVERSIÓN, PAZ Y SILENCIO

La extroversión es lo que desperdicia nuestra energía y nos hace sentir débiles. En un estado de introversión pensamos menos y hablamos menos. Entonces tenemos la capacidad de poner en la acción lo que sea que pensemos y lo que necesitemos hacer. La serenidad verdadera no se muestra tanto en la cara como en la profundidad y quietud de la mirada. Si plantamos un semilla positiva y limpia de pensamientos y nos concentramos en ella, le damos energía al igual que el sol se la da a una semilla plantada en la tierra. Y al igual que la semilla en la tierra despierta, se mueve y empieza a crecer, los pensamientos en los que nos concentramos empiezan a desarrollarse y crecer. Así que sembremos pensamientos positivos. Cada mañana, antes de empezar el viaje del día, sentémonos tranquilamente, en silencio, y sembremos la semilla de la paz. Paz es armonía y equilibrio. Paz es liberación de la carga de negatividad y desperdicio. Hagamos que la paz encuentre su hogar en nuestro interior. La paz...