¿Cuántas veces aconsejamos sanamente y en nuestra propia vida hacemos todo lo contrario? ¿Cuánto tiempo pasamos siendo consejeros de “el otro” sin ser consejeros de nuestro propio ser? La popular frase “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago” puede venir cargada de un intenso des-amor, olvido y/o desprecio hacia nosotros mismos. La rueda debería comenzar a girar primero propiciándonos bien-estar hacia nosotros, para luego dar el ejemplo no solo a través de la palabra sino también de las propias acciones. ¿Cuántas veces nos involucramos en la vida de “el otro” aconsejándole qué camino debería seguir o qué decisión optar en tal o cual situación? Estos consejos que podemos dar muchas veces suelen ser claros, sanos, precisos, llenos de buenas intenciones y pueden ayudar a despertar, de igual forma que la palabra de “el otro” puede ayudarnos a despertar a nosotros. Pero ¿cuántas veces aconsejamos sanamente y en nuestra propia vida hacemos exactamente t...