Diariamente, nos encontramos con personas tal vez dentro de nuestras mismas familias, los amigos, los conocidos y hasta los desconocidos, con las cuales nos hemos acostumbrado simplemente a verles, a cruzar conversaciones superficiales y objetivas. A veces, no comprendemos ni sabemos las situaciones por las que están pasando, pues tal vez no tienen la confianza de decírnoslas, porque no nos la hemos ganado o quizás porque la hemos perdido. Muchas personas en la calle actúan violentamente, especialmente en las ciudades, en donde la presión es tan fuerte por el trabajo y las apretadas agendas, que no hay tiempo para procesar adecuadamente los sentimientos y pensamientos acumulados. Por esa razón, en esta última década los centros de yoga, meditación, apoyo mutuo y, si el bolsillo lo permite, las citas al psicólogo, son el auge. La mayoría de las personas no se da tiempo para aplicarse auto-terapia, convivir más con sus seres queridos y tener conversaciones de calidad y no de c...